Carta 10

Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que me senté a escribiros…

Entre tanto, ha sido un verano lleno de familia, días en la casa del mar, amigos y emoción pura.

Pero no todo ha sido descanso y relax. He trabajado en uno de los proyectos más bonitos de Arthenéa hasta la fecha: mi primer pedido a medida. Una clienta me trajo una prenda muy especial para ella, pero olvidada en su armario, que necesitaba una evolución para volver a cobrar vida.

Qué honor que la haya puesto en mis manos.

Concretamente, se trataba de un forro extraíble del interior de una chaqueta de cuero; más precisamente, un chaleco largo de pelo hasta la rodilla que necesitaba una nueva piel.

Y esa se convirtió en mi misión. Diseñé para ella un cárdigan de manga larga, pensado para ser totalmente reversible, de modo que pudiera elegir si mostrar al mundo el lado de punto o el de pelo, según su estado de ánimo o la ocasión…

Sus tonos neutros combinados con una gran personalidad le otorgan una elegancia discreta y versátil.

El proceso conllevó investigar puntos de tejer reversibles, buscar una materia prima suave y 100 % natural, y realizar cálculos precisos para garantizar que el cuerpo tejido a mano y el forro de pelo encajaran a la perfección, como si fueran una sola pieza.

La sensación de ir construyendo esta prenda paso a paso y ver cómo todo encajaba trajo una satisfacción inmensa. Aprendí muchísimo (nuevas técnicas de tejido y costura a mano), siempre impulsada por la ilusión y el deseo de dar vida a mi visión. Esto me da mucha fe en mi trabajo y me confirma que estoy en el camino correcto. Porque, aunque es fácil perderse en el camino, volver a encontrarse es lo que lo hace tan gratificante.

Para mí, este proyecto es la esencia de Arthenéa: único en su especie, hecho a mano y upcycled.

Aquí tienes algunas pinceladas del proceso. Y recuerda, si tienes alguna prenda olvidada en tu armario, ¡creemos juntas algo único para tu propio pedazo de historia!